Creo que el mensaje es claro: la mujer como objeto.
Critica a las imposiciones de parametros de "belleza" hacia el cuerpo femenino.
Aborrecimiento al caprichoso 90-60-90 o su derivado: anorexia para la alta costura.
Hans Bellmer no le interesa la estupida retorica idealista del cuerpo.
Como lo demuestra: con el cuerpo deformado en un torbellino de masa y extremidades.
Queremos carne y sexo!!!, nos la da, nos satura... lleva el discurso más alla y muestra lo deforme que es.
Las muñecas o maniquis, sus trazos en papel, sus fotografias son como todo surrealista: caotico, pero con contenido. Bellmer (1902-1975) se traslado en 1938 a París en la cuna del surrealismo, ante el rechazo del regimen nacionalsocialista por considerar su arte como "degenerado" y del cual veian su arte como "un intento de provocar a la población para impulsarla a despertar".




